Nora A. Brodsky
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No Mas Achaques

¿Sabes el por qué de los ritos de navidad? Parte II

Continúa de la semana pasada…

¡Hola a todos! Dada la fecha a la que estamos hoy quiero pensar que muchos de nosotros ya no encontramos de fiesta. ¡Ojala que así sea! Hoy continúo con los rituales de la Navidad.  Preparando este artículo he aprendido muchísimo y espero que para ustedes sea tan interesante leerlo, como para mí fue investigar el tema y escribirlo.  Me he dado cuenta de que los seres humanos hacemos las cosas sin saber porqué, sólo las hacemos porque así fue como nos enseñaron desde chiquitos y la tradición continúa sin tener una idea de cómo comenzó todo. ¿Quién sabe cuántas otras cosas hacemos de la misma manera, repitiendo, sin tener la iniciativa de preguntarnos por qué se hace de esa manera si podría hacerse aún mejor? Y eso aplica a nuestro trabajo, a las tareas hogareñas y a todas las cosas de las que somos parte. De todo esto debemos aprender que hay que tener iniciativa y que siempre hay espacio para mejorar y aprender.

Arbol de Navidad

Desde tiempo atrás, el abeto era considerado sacro y se denominaba árbol del nacimiento y de esta manera se puede relacionar el árbol con el pesebre, que fue impuesto años más tarde y fue producto de la imaginación de San Francisco de Asís. Árbol sagrado entre latinos, griegos, babilonios, egipcios u orientales, el abeto o pino pasó a ser un árbol significativo de ese tiempo. Su forma contribuyó notablemente a que el cristianismo lo amparara como propio, puesto que el triángulo de su apariencia se asocia perfectamente a la Santísima Trinidad Cristiana.

Pero la tradición que seguimos sin saber por qué, aunque en la antigüedad era elocuente, es producto de una reciente influencia de los países europeos, en donde esta especie es usual. Fueron los suecos en tiempos más recientes, siglo XVII, los que exportaron esta tradición a tierras alemanas, quienes a su vez lo difundieron poco a poco entre austríacos, polacos, ingleses y franceses. En el siglo XIX llegó a lugares como Estados Unidos o Rusia, tierras en las que se plantaba este árbol entre las clases más acaudaladas.


Como se puede comprobar, las vertientes de este tipo de tradiciones son innumerables, aunque no por ello indescifrables, hasta el punto de encontrarnos con otros elementos verdes con especial relevancia en ese tiempo, como el acebo, (“
holly”) o el muérdago, (“mistletoe”). El muérdago era una planta en extremo simbólica para los sacerdotes del mundo céltico y el acebo alejaba el mal.


Muchos son los libros que tratan de la importancia simbólica de los árboles, sin embargo, una obra como “La diosa Blanca” del autor de “Yo, Claudio”, (1) Robert Graves, no puede ser pasada por alto, especialmente cuatro de sus capítulos: La batalla de los árboles, El alfabeto de los árboles I y II y La canción de Amergin.

Santa Claus

Uno de los antecedentes es San Nicolás, que fue un conocido habitante de las tierras de Licia, una de las partes que configuran la actual Turquía. Su vida se desarrolló a caballo entre los tempranos siglos III y IV d.C. y entre otros apelativos era conocido como el episcopus puerorum "el obispo de los niños". Este sobrenombre se lo ganó al tener a la infancia como uno de los objetivos fundamentales de su trabajo en la comunidad de su tiempo, además ya desde temprana edad se caracterizó por su generosidad, pues no dudó en repartir el abundante caudal de su rica familia entre los más necesitados. Paso a paso la leyenda de este obispo se acrecentó de tal forma, que entró a formar parte del mito hasta nuestros días. 

La fama de este obispo con el tiempo lo hizo santo y se disparó su popularidad, que pasó rápidamente de Oriente a Occidente. Su labor de protección para la gente fue tan venerada que se convirtió en el patrono de uno de los más apasionantes pueblos de la antigüedad, los vikingos (2). La capacidad viajera de este pueblo hizo que la fama del personaje se expandiera por innumerables territorios, siendo el ruso uno de los que lo adoptó como propio, convirtiéndolo en uno de sus principales santos. Evidentemente la pregunta es cuándo realizaba su labor, pues se sabe que concretamente era el día 6 de diciembre, fecha que se mantuvo durante mucho tiempo.


Sin embargo, sería en un pueblo como el holandés en el que más arraigado estaba este santo y su leyenda, lo que le facilitó el salto al otro lado del océano Atlántico, su nombre, Sinterklaas. Una de las primeras actividades que realizaron los colonos holandeses a su llegada a Manhattan, en aquel tiempo llamada Nueva Amsterdam, fue erigir una estatua a este santo, su Santo. Lógicamente la estampa de este ministro de la iglesia era la de un hombre alto, elegante, distinguido y con hábito obispal, incluso en ocasiones sobre un caballo blanco, completamente alejado de como se le conoce hoy.


El Dr. Pepe Rodríguez, en su libro “Mitos y ritos de la Navidad”, nos da un listado de algunos de los personajes que convergen en el mismo, Papá Noel (en toda Latinoamérica), Kolya (Rusia), Niklas (Austria y Suiza Germana), Pelze-Nichol (Baviera), Semiklaus (Tirol), Bonhomme Noel (Alsacia), Svaty Mikulas (Checoslovaquia), Sinter Klaas, Sinterklaas o Sint Nicolaas (Países Bajos), Father Christmas (Gran Bretaña), Santa Claus (Estados Unidos y sus territorios) o Pére Noël (Francia). 

Otra tradición se unió a la de San Nicolás para dar forma al mito, hablamos de la cultura nórdica que celebraba con fuerza el solsticio invernal. Entre los pueblos del frío norte europeo se destacan como sabemos, los duendes y especialmente los gnomos, algunos de estos personajes se caracterizan por ser enormemente dadivosos, concediendo regalos durante este tiempo invernal. Entre los escandinavos se destacaba otro personaje que entregaba regalos,
Julenissen. Cada uno de estos pueblos confluyó en la tierra prometida de Estados Unidos, en donde de la mano de escritores y comerciantes fue tomando forma el nuevo personaje. Así se estaba forjando un personaje con la intención de que no fuera ajeno a nadie y que cada una de las sociedades que conformaban este crisol, italianos, irlandeses, ingleses, alemanes, holandeses... se viera reconocida en esta figura. 
En 1930 la todopoderosa “Coca-Cola Company” vio las enormes posibilidades que surgían y encargó a un descendiente de suecos y dibujante, Abdón Sundblom, un nuevo Santa Claus y la verdad es que hizo muy bien su trabajo. Tomando como modelo a un “venerable anciano vendedor” y además a “él mismo”, creó al hombre fortachón, bonachón y con unos reconocibles colores corporativos que hoy en día simbolizan esta celebración.

Y por si no se han dado cuenta, resulta que ahora, somos nosotros quien le mostramos a nuestros hijos como verdadero prototipo del espíritu navideño a quien es más que un lejano recuerdo de lo que la gente de otro tiempo y otros pueblos amaron con verdadera pasión, devoción y sinceridad. Y lo que es peor, les sacamos fotos a lo que un excelente artista en conjunto con una compañía multimillonaria definió como “su personaje navideño” con la única razón de acumular más ganancias. ¿Es ese el verdadero espíritu de la Navidad que queremos para nuestros hijos?

La Natividad y el Pesebre

Fiesta católica que recuerda el nacimiento de Jesús Cristo, y con él se trata de dar fin al miedo a la muerte y se promete a través de él la salvación eterna y la perpetuidad. Si se observa el simbolismo del Nacimiento: en el pesebre a cada lado de Jesús se hayan un burro y un buey; el primero símbolo del mal y el segundo símbolo del bien. Lo anuncia una enorme estrella, cuando en esa época la estrella más observada y admirada en los cielos era Astarté (Venus). El pesebre fue inexistente hasta que se le ocurrió recrearlo a San Francisco de Asís y luego fue aceptado por el Vaticano. Muchos años después fue adoptado como una forma de representación y se comenzó a utilizar en santuarios y mucho más tarde en las residencias. En realidad el 25 de diciembre fue el festejo del nacimiento de Mitra (dios solar y del fuego), cuando el Imperio Romano se asocia a los cristianos impone esta fecha como nacimiento para Jesús.

El “Muerdago”

Era recogido por los celtas druidas (sacerdotes) durante el solsticio de invierno y ofrecido como símbolo de la fertilidad, fecundidad y unión familiar. (Por eso fue tomado mucho más tarde como un elemento afrodisíaco).

Fin de Año

Recuerda generalmente el fin de los ciclos solares, en casi todas las religiones se le asigna al sol el máximo poder y se lo relaciona con el dios supremo.

Nuestro calendario está regido por el ciclo solar y dividido en cuatro estaciones que van del 01 de enero al 31 de diciembre. Para los chinos el año comienza después de febrero y el pueblo judío lleva otra cuenta ya que no coincide con el mismo calendario y tampoco toman como referencia el a.C. y d.C., es el “Rosh-hashanáh” (Año Nuevo para los judíos) y cae dentro del mes de septiembre o comienzo de octubre. En las Santas Escrituras comienza con la primavera, el mes de Nisán, o en otoño, el mes del Tisri.

Los fuegos artificiales

Provienen de los chinos, sus creadores y se utilizan para alejar a los malos espíritus, procurando el arribo de un año benigno y prometedor. Además debemos recordar que el fuego en muchas culturas antiguas y mitologías proviene directamente del sol y fue utilizado por los celtas y otras culturas como elemento de sacrificio para atenuar el enfado de los dioses y alejar a todos los males.

Las doce uvas

A las doce de la medianoche del 31 de diciembre, se comen doce uvas con las doce campanadas. Doce fueron los discípulos de Jesús y los que se sentaron a la mesa en la última cena. La uva tiene un doble significado, de sacrificio y de fecundidad es igual al vino rojo. Este a su vez, es igual a sangre y significa el sacrificio; para otros simboliza la juventud y la vida eterna, así como la embriaguez sagrada (cantada por poetas griegos y persas) que permite al hombre participar fugazmente del modo de ser atribuido a los dioses. En nuestra época se conoce como un símbolo de suerte para el año que comienza.

Los alimentos

Son un festejo para procurar un año venidero prometedor y recibir al nuevo dios sol, dios supremo, que muere y nace de nuevo sin perder su esencia.  Además era tenido en cuenta que lo mismo que se ofrece es lo mismo que se recibe, por lo tanto cuando mayor es la cantidad de alimentos y más dulces sean éstos, mayor cantidad de alimentos se recibirán en el año venidero y más dulce se tornará éste. La forma en que se recibe el Año Nuevo y se despide al Viejo es la forma en que se espera pasarlo.

Quema del muñeco

Los celtas, según cuentan los romanos, solían fabricar un enorme muñeco con forma de hombre dentro del cual encerraban a sus enemigos (capturados en batalla) y les prendían fuego durante el solsticio de invierno, de esa forma rendían sacrificio al sol y pretendían alejar los males (representados por sus enemigos), esperando como reintegro un año venidero prospero y fructífero. El actual muñeco que se quema para fin de año es un resabio de antiguos sacrificios a través del fuego.


(1) Graves, Robert,  (1895 - 1985), “Yo, Claudio”. La novela más conocida del escritor inglés fue publicada por primera vez en el año 1934 y convertida en uno de los grandes “best sellers” del siglo XX
(2) Vikingo es el principal de los nombres dados a miembros de los pueblos germánicos originarios de Escandinavia, famosos por sus incursiones y pillajes en Europa.

La semana próxima vengo con la tercera y última parte de este artículo. ¡Que hayan tenido una Feliz Navidad, llena de mucho amor y paz! Disfruten mucho con sus seres queridos y con sus amigos. ¡Qué Dios los bendiga a todos!

Quiero desearles lo mejor para el año 2012 que está a la vuelta de la esquina. Suena muy conocido pero lo importante es de la manera que uno los siente, así que: ¡Qué el Año Nuevo les traiga mucha salud, dicha y prosperidad! Nos vemos la semana que viene.

Mayagüez y todo Puerto Rico: ¡YA ESTAMOS DE FIESTA! ¡FELICIDADES PARA TODOS!

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