Por: Edgardo Rubén Ramírez Jiménez
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Politica Viva

Errores

"Fiel a nuestro compromiso de hacerle el ajuste salarial que les corresponde a nuestros oficiales del orden público, la Policía de Puerto Rico realizó una evaluación de su expediente con el fin de otorgarle el ajuste de salario correspondiente...

...Aprovechamos para agradecer su compromiso y labor para garantizar la seguridad de nuestro pueblo".

Cordialmente,
Emilio Díaz Colón
Superintendente

La gente se pregunta, ¿Por qué la mentira? ¿Dónde dejamos la mentalidad, profunda, analítica y desbordante de ética?

Han debido demostrarle al País que tienen esas cualidades. El caso es que, con el ambiente que existe en la calle, no podemos darnos el lujo de que un policía no mueva un dedo. Los policías están indignados por el supuesto ajuste salarial. Aseguran que se sienten engañados por los anuncios del gobierno.

Pero hay algo, un pequeño detalle, al que no van a poder dar marcha atrás, ni con toda su arrogancia ni con la fuerza bruta. Y es que el gobierno en Puerto Rico se ha convertido en un chiste. Fortaleza ha perdido credibilidad, elegancia y sabiduría. Ahora la impresión pública es que el gobierno es tierra de nadie, donde abundan vulgares garatas.

Por segunda vez en un mes, el gobernador Luis G. Fortuño anunció que todos los policías recibirán un aumento de salario. El aumento anunciado es de $100 mensuales. Fortuño había anunciado hace varias semanas que con los ajustes de las escalas salariales todos los policías recibirían un aumento de salario, algo que según los policías, no ocurrió ya que sólo algunos vieron aumentos y otros vieron reducciones salariales. El Superintendente ahora no conoce el origen de fondos para el aumento salarial. Algunos analístas indican que el aumento es realmente una deuda por sabrá Dios qué cantidad de años. Ciertamente no se engaña a un trabajador ni se juega con la seguridad pública. En el aspecto económico, el gobierno continuará habilitando oficinas nuevas, pobladas de asesores, equipadas al completo, con computadoras y olorosas butacas, y no olvidemos los vehículos a la altura de las circunstancias. Hay otros privilegios y otros indicios de que estamos nadando en la "abundancia" en este país.

Ningún empleado merece ser engañado, se habla siempre con la verdad. El asalariado tiene obligaciones que cumplir. Se espera un aumento justo, ni más ni menos. Mientras se trata con desdén a la Policía de Puerto Rico, como han tratado a otras agencias públicas en este cuatrenio, continuarán los negocios entre amigos que no estarán jamás al borde de la quiebra. Y que encima son mimados, reverenciados y arropados con billetes de las arcas públicas.

Esos son los errores que luego todos pagamos. En Puerto Rico no terminamos de entender que el gobierno está llamado a servir y no a ser servido. Las justificaciones no llenan los vacíos políticos en la vida de los pueblos. Los vacíos políticos se llenan con liderato que asuma sus responsabilidades.

Amigos, que continúe el buen hacer.
Hasta la semana próxima con una aportación más de, Política Viva...

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